
Crónica del Pregón Juvenil, Infantil y Cuento Alevín Semana Santa 2026 – La Pollinica Marbella.
Hay tardes que no se olvidan.
No por el ruido, sino por la emoción.
No por la multitud, sino por la verdad.
El pasado sábado, la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación se convirtió en algo más que un templo: fue cuna de palabra joven, de ilusión compartida y de futuro cofrade. Bajo la mirada solemne de nuestros Sagrados Titulares, La Pollinica volvió a anunciar su Domingo de Ramos de la manera que la distingue y la define: dando la voz a sus niños y a sus jóvenes.


Porque nuestro pregón no es convencional.
No nace de la experiencia de los años, sino de la pureza de quien empieza a soñar la Semana Santa.
No se sostiene en la memoria, sino en la esperanza.
El templo, lleno y expectante, guardaba ese silencio previo a los momentos importantes. Autoridades civiles y eclesiásticas, hermanos, familiares y vecinos de Marbella acompañaron a los protagonistas de la tarde, arropando con su presencia lo que ya es una de las citas más entrañables de nuestra Hermandad.
La palabra tomó forma en la voz de Elena Rivero Izquierdo, que con la delicadeza de su Cuento Alevín nos recordó que la fe también se escribe con tinta limpia y mirada inocente.


Después, Sara Caracuel Gómez, como Pregonera Infantil, supo convertir el atril en emoción, dejando que su corazón hablara sin filtros ni artificios.


Y cerró el turno de palabra Gonzalo Ávila Fernández, Pregonero Juvenil, con un mensaje firme y sentido que demostró que la juventud no es sólo promesa, sino presente comprometido.


Cada intervención fue un aplauso al futuro.
Cada palabra, una palma agitada al viento.
Pero si la palabra emocionó, la música elevó el alma.
La Agrupación Musical Sagrada Cena de Córdoba abrazó a nuestra Hermandad con sus sones. Desde el pasacalles que recorrió las calles anunciando la cita, hasta el concierto en el interior del templo, su música fue el hilo invisible que cosió cada momento de la tarde.


Y entonces llegó uno de esos instantes que quedan grabados en la memoria colectiva: el reestreno de “Paz y Esperanza”.
Después de muchos años, la marcha volvió a sonar para nosotros. Y no fue solo una interpretación. Fue un reencuentro. Fue recuperar una parte de nuestra historia musical, fue sentir que el pasado y el presente se daban la mano bajo la bóveda del templo.

Hubo emoción contenida.
Hubo miradas cómplices.
Hubo corazones latiendo al mismo compás.








Con los reconocimientos otorgados a cada pregonero, el acto concluyó con una fotografía de familia que simboliza lo que verdaderamente somos: Hermandad. Una Hermandad que cree en sus jóvenes, que siembra ilusión y que entiende que el Domingo de Ramos no comienza cuando se abren las puertas del templo… sino cuando un niño pronuncia su nombre con orgullo.

La Pollinica volvió a demostrar que su esencia está en la calle, sí, pero también en el atril, en la música, en el abrazo emocionado y en la mirada brillante de quien descubre que formar parte de una Hermandad es algo que se lleva en el alma.
Porque cuando la juventud proclama,
Marbella ya huele a palma.
Y el Señor comienza, una vez más,
a entrar en la ciudad.
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Este acto no habría sido posible sin el respaldo y la colaboración de quienes creen en la cultura, en la tradición y en la juventud como pilares de nuestra ciudad. Desde estas líneas queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a las entidades patrocinadoras personalizadas en la Fundación Banús, Fundación Unicaja y en la Fundación El Fuerte. por su compromiso y confianza; al Excmo. Ayuntamiento de Marbella por su constante apoyo a nuestras iniciativas; y, de manera muy especial, a la Delegación de Fiestas, con su Concejala Delegada, Dña. Yolanda Marín Guerrero al frente, por su implicación, cercanía y decidida colaboración para que esta cita tan significativa para nuestra Hermandad pudiera celebrarse con el esplendor y la dignidad que merece.

Gracias por caminar junto a La Pollinica.